LAGOS MAAR EN LA REGIÓN DE LOS TUXTLAS, VERACRUZ
En el campo volcánico de Los Tuxtlas, Ver., existen 13 lagos en cráteres de explosión (maars). Nuestro grupo de trabajo ha investigado desde finales de los 1990s seis de estos lagos, realizando caracterizaciones limnológicas y estudios detallados sobre sus algas (ficoflora), especialmente diatomeas, incluidas las preservadas en los sedimentos. Casi 25 años después regresamos a estudiar estos mismos seis lagos (PAPIIT IN 104623). En todos ellos se han recuperado secuencias sedimentarias que están siendo analizadas desde un enfoque multiproxy, lo que permitirá documentar la evolución ambiental de la zona durante los últimos siglos.
Dos lagos (Verde y Mogo) son someros (4 m) y cuatro son profundos (15 - 58 m, Majahual, Chalchoapan, Manantiales y Colorada). Los someros son polimíctos, mientras que los profundos son monomícticos cálidos, con mezcla en invierno y estratificación el resto del año (Vázquez et al. 2004). Todos son de agua dulce, con conductividades menores a 300 µS/cm, dominadas por bicarbonatos y cloruros, y con cantidades equiparables de Na+, Mg++ y Ca++. Su nivel trófico oscila entre mesotrófico e hipertrófico. En los últimos 25 años, dos lagos profundos (Majahual y Chalchoapan) han mostrado disminución de transparencia, aumento en la temperatura y disminución en el oxígeno del agua del fondo, con un notable incremento de amonio en la columna de agua, mostrando un deterioro y posible impacto del calentamiento global.
El fitoplancton está dominado en general por algas verdes, cianobacterias y diatomeas, pero esto varía en cada lago (Vázquez et al. 2004). En Chalchoapan dominan las cianobacterias, con florecimientos de algas verdes (Botryococcus) y prácticamente no hay diatomeas. Majahual pasó de ser mesotrófico y diverso a estar dominado por cianobacterias (Cylindrospermopsis), indicando eutrofización. La flora de diatomeas de estos lagos está dominada por una especie indicadora de impacto humano Achnanthidium minutissimu, (Vázquez and Caballero 2013). En los muestreos recientes (2023-2025), su abundancia disminuyó en dos lagos (Verde y Colorada) sugiriendo una mejoría de su estado trófico, pero se incrementó en otros dos (Majahual y Mogo), implicando un deterioro.
En un estudio paleolimnológico realizado en uno de los lagos someros (Verde), identificamos que A. minutissimum se estableció a partir de 1970s, como respuesta a un alto nivel de deforestación y erosión en la cuenca, desplazando a una asociación original dominada por Aulacoseira spp. (Caballero et al. 2006). Lo interesante es que la misma, especie indicadora de impacto humano dominó en el registro sedimentario entre los años 100 y 800 d.C., durante los cuales hay evidencias de ocupación humana, deforestación y erosión prehispánica (Lozano-García et al. 2010).
Nuestros resultados sugieren que el cambio en el uso del suelo y el cambio climático han afectado a estos ecosistemas acuáticos de forma compleja, provocando eutrofización y mostrando señales de perturbación tanto reciente como antigua.
-Caballero, M. et al. (2006). Journal of Paleolimnology 35, 83-97.
-Lozano-García, S.,et al. (2010). Vegetation History and Archaeobotany, 19, 177-190.
-Vázquez, G., Caballero, M. (2013). Diatom Research, 28, 77-91.
-Vázquez, G., et al. (2004) Hydrobiologia, 523, 59-70.