ACTIVIDAD SÍSMICA HISTÓRICA DE LA FALLA ARARÓ-SIMIRAO, MICHOACÁN
La falla Araró–Simirao es una falla normal con orientación ENE–OSO y geometría compleja que delimita el borde sureste del graben de Cuitzeo. Esta falla se formó debido a un régimen de esfuerzos transtensivo, lo cual se refleja en su geometría superficial en forma de flor invertida. Esta falla alcanza una longitud de 25.5 km y se compone de tres segmentos principales (Araró, Simirao y Atzimba) y ocho secundarios, los cuales forman grábenes y semigrábenes a escala local. Se analizaron las secuencias sedimentarias fluvio-lacustres levantadas en un extremo del segmento Araró para determinar la actividad de la falla. Se obtuvieron modelos con refracción sísmica y radar de penetración terrestre para identificar la continuación del plano en profundidad y determinar la zona de trincheras. La secuencia estratigráfica expuesta en dichas trincheras muestra evidencia de al menos dos rupturas superficiales en los últimos ~2000 años, con intensidades estimadas de MW 6.6 ± 0.1 (de acuerdo con las relaciones paleosísmicas publicadas y resueltas), que ocasionaron desplazamientos verticales promedio de 64 cm. Para esta falla se estima una tasa de desplazamiento de 0.65 ± 0.03 mm/a y un intervalo de recurrencia promedio de 984 ± 41 años. Ambos eventos afectan materiales sedimentarios que contienen fragmentos de cerámicas cuya edad se estima desde el período Epiclásico y hasta el Posclásico, por lo que su recurrencia ha sido atestiguada constantemente por las poblaciones del pasado, modifcando sus patrones de asentamientos. La capacidad de generar sismos con magnitudes moderadas a altas, así como su cercanía a otras fallas con las que pueda interaccionar en escenarios de ruptura más complejos, como las fallas de Ucareo, Santa Ana Maya y la Sierra de Santa Inés, convierten a la falla Araró-Simirao en una estructura de interés especial para los estudios de peligrosidad sísmica y riesgo en Michoacán y la región del centro de México.