¿POR QUÉ UNA TASA DE RETRONO ENERGETICO ALTA PARA FUENTES RENOVABLES NO GARANTIZA EVITAR UNA CRISIS DE ENERGÍA NETA? UNA PERSPECTIVA DINÁMICA Y SISTÉMICA
Se conoce como Tasa de Retorno Energético (TRE) -EROI por sus siglas en inglés- al cociente que existe entre la energía que se obtiene de una fuente energética y aquella energía que se invierte en el proceso de obtención a lo largo de todo su ciclo de vida. La TRE es una medida de la energía neta –la energía no dedicada a obtener energía- que está disponible para una sociedad. Investigaciones recientes han mostrado que la TRE asociada con las fuentes de energía renovable ya puede ser superior a la de los combustibles fósiles e incluso mayor que los umbrales críticos para mantener una sociedad compleja como la actual. A partir de dichos resultados se ha concluido que la transición hacia un sistema energético alimentado totalmente por fuentes renovables no representa un problema en cuento a disponibilidad de energía neta para las sociedades.
Sin embargo, en dichas comparativas no se consideran aspectos importantes: 1) los combustibles fósiles suministran el grueso del consumo energético actual por lo que no es correcto comparar el rendimiento de todo un sistema energético con el de una tecnología renovable especifica; 2) existen limitaciones que impiden adoptar un sistema energético 100% renovable - como la disponibilidad limitada de recursos minerales, la imposibilidad de sustitución de ciertos sectores a escala, o la resistencia sociales al uso de territorio - que afectan a los rendimientos requeridos para el sistema económico e industrial actual; 3) en su construcción más habitual, la TRE es una métrica de naturaleza estática, que no proporciona información sobre el comportamiento temporal de los flujos de energía asociados con la construcción y el funcionamiento del sistema.
En vista de lo anterior, empleando el concepto de Power Return Over Investment (PROI) que constituye el equivalente dinámico de la TRE, se deriva una expresión matemática que define al PROI mínimo que un sistema renovable debe mantener durante la transición para evitar una disminución en la energía neta disponible. Asumiendo funciones matemáticas simples se estudia el comportamiento de este valor mínimo bajo distintos escenarios tales como una transición energética rápida y lenta, la presencia de limitantes para un sistema 100% renovable y la disminución del PROI mínimo sistémico como estrategia de adaptación. Los resultados muestran que es difícil sostener la aseveración de que una TRE renovable mayor a los umbrales críticos o superior a la de los combustibles fósiles es suficiente para evitar una disminución de la energía neta disponible. En cambio, en lugar de centrarse en lograr un alto rendimiento energético de las fuentes renovables, los esfuerzos deberían priorizar la reducción de las necesidades energéticas netas de la sociedad, manteniendo al mismo tiempo un nivel de calidad de vida digno y suficiente para todos.