¿ENJAMBRE SÍSMICO O SISMICIDAD DE FONDO?
En la zona de Paricutin-Tancítaro han ocurrido numerosos enjambres sísmicos en las últimas décadas (1997, 1999, 2000, 2006, 2020, 2021, 2022, 2023). Estos han causado una creciente incertidumbre en la población local debido al temor del surgimiento de un nuevo volcán. Según el Atlas Nacional de Riesgos en un radio de 30 km alrededor de la zona del enjambre habitan 364,000 personas y existen 116,000 viviendas. En los últimos años la instrumentación sísmica en la zona ha aumentado permitiendo una mejor caracterización de la actividad sísmica de la región. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) cuenta con dos estaciones permanentes de monitoreo en Tacámbaro y Tancítaro. Además, el Centro Nacional de Prevención de Desastres, en colaboración con el Servicio Geológico de los Estados Unidos y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, instaló 4 estaciones más de monitoreo que cuentan con un sensor sísmico, GNSS y una estación meteorológica. Adicionalmente, instalamos una red sísmica temporal MIST (Michoacán Seismic and Tremor) que cruza de manera transversal el estado de Michoacán con al menos dos estaciones cerca de la zona donde ocurren los enjambres sísmicos. En este trabajo, evaluaremos los datos registrados por estas tres redes para determinar la intensidad del aumento de sismicidad reportada por el SSN a partir de junio del 2025. Además, nos permitirá determinar con una mejor resolución las localizaciones de los sismos y su posible mecanismo focal. Para ello empleamos técnicas de Machine Learning para la detección sísmica, como Fingerprint and Similarity Thresholding (FAST) y EqTransformer, para determinar si el incremento en sismicidad es en realidad producto del aumento en la sismicidad local o si se trata de un artefacto producido por el desarrollo en la instrumentación.