ESTUDIO DE LAS FALLAS ACTIVAS EN LA CIUDAD DE MORELIA Y SUS IMPLICACIONES EN EL PELIGRO SÍSMICO
Morelia, capital del estado de Michoacán, es una ciudad altamente afectada por fallas corticales activas pertenecientes al Sistema de Fallas Morelia-Acambay. Estas fallas han sido la fuente de numerosos sismos históricos e instrumentales, como el sismo de 1845 en Araró, de 1858 en Pátzcuaro o de 1912 en Acambay. Por medio de análisis paleosísmicos, se han identificado varios sismos ocurridos entre los 9 y 1 ka en las fallas de Morelia, incluyendo las fallas de Morelia, Cerritos y Colina. Estas fallas tienen direcciones preferenciales E-W a NE-SW, con tasas de desplazamiento entre 0.03 y 0.06 mm/año, desplazamiento promedio por evento de 0.5 m y podrían generar sismos con magnitudes entre 6.2 y 7.1, por lo que representan un peligro sísmico importante. Además, estas fallas, en conjunto con la sobreexplotación de los acuíferos, están provocando subsidencia diferencial, lo que provoca daños en la infraestructura. La ciudad de Morelia y su zona metropolitana cuentan con una población de más de un millón de habitantes. Su crecimiento medio anual es del 2%; extendiéndose principalmente hacia el norte y poniente de la ciudad, y, en menor medida, hacia el oriente y sur, donde se han desarrollado nuevos fraccionamientos y zonas habitacionales. El crecimiento urbano de Morelia no ha tenido una planificación cuidadosa, asentándose sobre las fallas activas y su zona de deformación. Es de suma importancia realizar conciencia entre la población moreliana y los tomadores de decisiones para realizar una debida planificación territorial, evitando construir en las zonas de peligro, y actualizar las normas de construcción para garantizar la seguridad de la población ante un futuro evento sísmico.